lunes, 2 de julio de 2012

Yo, mi, me... contigo

Ya me he terminado el libro. No me ha durado nada, y me fastidia mucho que me pase eso. Siempre me da pena cuando me termino los libros que me encantan. Porque sí, me ha super encantado. Vamos, que lo recomiendo 100%. Igual que todos los libros de este hombre (David Safier). En cuanto pueda me voy a la biblio a por "Jesús me ama". Que seguro que es tan guay como los dos que me he leído ya.

Me lo he pasado bomba leyendo el librito. Estoy encantada, maravillada, entusiasmada, anonadada, asombrada... y todo lo que termine en ada. De verdad, una historia realmente graciosa, divertida, entretenida... Con moraleja y todo. Vamos, un libro completito. No le falta detalle.

Aunque esto que os voy a contar lo podeis buscar en google, os lo voy a contar, porque me está quedando muy sosángano el post. Trata sobre una mujer, Rosa, que tiene una imagen de sí misma bastante mala (eso sí, es graciosa como ella sola, podría tener un blog que yo seguiría encantada si no fuese porque es un personaje de ficción). El caso es que un día la hipnotizan y va a parar al cuerpo de Shakespeare. Un Shakespeare por cierto que, según pinta David en el libro (en el que cualquier parecido con la vida real es, como él afirma nada más empezar, pura coincidencia), me ha enamorado por completo.

Y ya no cuento más, a ver si al final voy a acabar desvelando finales como hace siempre mi madre. Os lo comprais, que ya vereis cómo no decepciona.

Mmmuaks!!

domingo, 1 de julio de 2012

Comenzando julio con alegría

Anoche empezaron las palpitaciones, los sudores fríos, los nervios, los temblores... Estaba con el mono. Con el mono de las rebajas. Son una de las mejores cosas que ha inventado el ser humano. ¿A quién se le ocurriría?

Esta mañana me he plantado en zara, que es mi tienda favorita de la vida (al menos mientras sea pobre, cuando sea rica puede que la cambie por Chanel, Gucci... ya veré) y ha sido una experiencia... maravillosa!! Bueno, hubiese estado mejor sin tantas colas y señoras peleando por ver quién se le había colado a quién o quién había visto primero no se qué vestido, pero aun así, merece la pena.

Yo me he comprado dos vestidos. Uno que, según de mi madre, es de señora mayor pero le gusta. No sé, a mí me ha parecido elegante... Y otro que me enamoró hace mucho pero me dije: "Para. Sé fuerte. Espera hasta las rebajas". Y mi pequeño ha sido super valiente y ha aguantado ahí para mí. ¡¡Más de un mes!! Ese es el verdadero placer de las rebajas. Y de la vida, porque son esas pequeñas cosas las que le alegran a una la mañana.

Bueno, y luego me he comprado unos zapatos, que me he dicho "estos zapatos seguro que son cómodos... y encima me han dado caja (que parece una tontería, pero a mí es la primera que me dan y me ha hecho ilusión)... y en la web ya están agotados... y en la tienda solo queda un par... Me los llevo!!". Total, que aquí los tengo. Es facilísimo engañarme a mí misma. Pero es que los zapatos son mi punto flaco (bueno, eso y los vestidos, como veis). Aunque sepa que es imposible que me ponga esos zapatos para salir la calle y que no podré llevarlos nada más que unos minutitos y solo si permanezco sentada... me los compro. Y es que, ¿qué sería la vida sin esos impulsos?